Nutriremos
como hijo al excremento,
y
yaceremos bajo el veneno de las sierpes;
que
donde la locura duerme,
duerme
silenciado
quien
sobre las bocas de todos
excreta.
excreta.
Ah,
este hombre que pelea contra las águilas,
que
hasta el fin postrero de sus días,
el
fin del poema,
seguirá,
el hombre, contra el águila batallando.
Qué
será del pobre hombre.
Así
se fundó la calle de lo insano,
la
dirección del traficante del opio, Dionisos
es
su nombre, no podía ser otro;
y
su hijo, el del dios, inmolado,
nos
mostró su teorema aberrante
con
el plagio de los maestros, el más oscuro,
con
el tarot inconsciente de lo insano, como la calle,
con
la piedra negra que talla
el más heroico de los orfebres.
El
impostor que derramó su propia sangre
en
el último río,
sangre
que perdurará en los anales (llenos de flores)
mientras
él sigue, incansable:
el
último hombre
persiguiendo
los ciervos
hasta
el fin de la página.
Encontré el blog por casualidad... buscando un decagrama. Maravilla y arte, tal vez ni leas esto. Saludos <3
ResponderEliminar