miércoles, 8 de junio de 2016

A Panero


Nutriremos como hijo al excremento,
y yaceremos bajo el veneno de las sierpes;
que donde la locura duerme,
duerme silenciado
quien sobre las bocas de todos
                                                   excreta.

Ah, este hombre que pelea contra las águilas,
que hasta el fin postrero de sus días,
el fin del poema,
seguirá, el hombre, contra el águila batallando.
Qué será del pobre hombre.

Así se fundó la calle de lo insano,
la dirección del traficante del opio, Dionisos
es su nombre, no podía ser otro;
y su hijo, el del dios, inmolado,
nos mostró su teorema aberrante

con el plagio de los maestros, el más oscuro,
con el tarot inconsciente de lo insano, como la calle,
con la piedra negra que talla
 el más heroico de los orfebres.

El impostor que derramó su propia sangre
en el último río,
sangre que perdurará en los anales (llenos de flores)
mientras él sigue, incansable:

el último hombre
persiguiendo los ciervos
hasta el fin de la página.

1 comentario:

  1. Encontré el blog por casualidad... buscando un decagrama. Maravilla y arte, tal vez ni leas esto. Saludos <3

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